07:26 h. Sábado, 23 de Septiembre de 2017

XAVI REÑAGA

Otra manera de ver las cosas

Empresari del sector turístic

XAVI REÑAGA | 03 de Octubre de 2015

...hace tiempo que el dinero me da asco...

El otro día viví una experiencia que me impactó, fue un simple pequeño gesto de una persona que observé y me hizo reflexionar mucho.

El miércoles fui a Barcelona a visitar a mis padres, intento bajar a verlos una vez por semana, mi padre ya tiene 83 años y su mundo ha encogido, el caso es que mi madre no tenía pan y me envió a comprar una barra. La panadería de siempre cerró las puestas antes de verano, cosas que pasan cuando el sistema falla, el barrio de toda la vida ya no es el mismo de siempre. Por lo que fui a una panadería ecológica que está justo al lado del Bar Paris entre la Calle Aribau y Paris.

Entré en la tienda aproximadamente sobre la 13:15, observe los aparadores semivacíos y la verdad es que me sorprendió ver tan poco producto, acostumbrado a las panaderías habituales, que actualmente también han reducido la exposición de producto, adaptándose al consumo real. Cosa que no ocurre en las grandes superficies.

Le pregunte a la dependienta por una barra de pan suave, ya que mi padre no tiene dientes y sólo come pan sin corteza, y me ofreció la única barra de pan de molde artesana que tenía con las manos y me la mostro presionando la con los dedos para mostrarme la densidad y dureza del mismo, no me acabó de convencer y le pedí una de las 3 barras  que tenía en expositor de cristal que tenía en el mostrador, me volvió a coger el pan con las manos y volvió a presionarlo para que pudiese observar su textura y densidad, finalmente le pedí  el precio.

- 2,80.-€ (465,88.-de las antiguas pesetas, para los que aún pensamos en ellas)

Le puse los tres Euros en el mostrador de cristal al lado del pan ya colocado en su bolsa de papel.

Y llegó el momento más alucinante de toda la secuencia. Las señora pico la caja para abrirla i saco de la misma un guante de plástico, se lo puso en la mano derecha cogió las monedas con la mano del guante y me dio los 20 céntimos de cambio.

Entendí el mensaje en ese mismo momento, sonreí y la felicité inmediatamente, haciendo broma me despedí de ella.

Hace tiempo que el dinero me da asco, no entiendo como toda una sociedad puede depender tanto de una simple unidad de intercambio, y mi opinión personal es que el dinero ha dejado de ser una unidad de intercambio real, no representa el verdadero valor de las cosas, el poder político y económico ha conseguido su objetivo, la dependencia absoluta de la sociedad al dinero.

He oído demasiadas veces y nos lo están haciendo creer que;  “si no tienes dinero no eres nadie…”

El dinero es lo que está sucio, nosotros no.

 

 

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